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Las personas que alguna vez han visto una ruleta de casino física o digital desde casa han debido notar una característica especial: los colores que posee. Los 38 o 37 números que posee, según la versión (americana o europea) no tienen una secuencia a la suerte, sino con una finalidad.
El color en las casillas solamente es negro y rojo, alternados con un verde, el cero o doble cero. Sin embargo, ¿el diseño de la ruleta es cuestión de estética o hay una estrategia psicológica, matemática o histórica? A continuación, se muestran las razones por las cuales la ruleta es considerada una obra maestra en los casinos.
¿Qué intención tiene el color en la ruleta?
Más allá de darle practicidad y dinamismo a la ruleta, el rojo y el negro generan un impacto psicológico indetectable, pero importante a la hora de mejorar la experiencia de juego.
Rojo. Es un color que evoca excitación, peligro y pasión y, dentro del mundo de los juegos de azar, aumenta la sensación de adrenalina y urgencia.
Negro. Considerado a menudo como elegante, formal y una representación de poder, es un punto a favor si se combina con el rojo.
El empleo de estos dos colores en las casillas de la ruleta en vivo o física, garantiza que el juego luzca más emocionante sin generar caos. Alternar ambos tonos es tan importante que, si se evalúa la rueda, nunca hay dos casillas con el mismo color de forma consecutiva, generando una simetría, tal como una obra de arte.
El rol matemático de la dualidad
El motivo principal por el que existen casillas rojas y negras es para hacer que las apuestas externas sean más sencillas, algo que es clave para que los jugadores formalicen una estrategia de juego. La ruleta brinda al jugador chances de hacer apuestas a un número en particular o grupos de números, en donde las predicciones por color son más simples.
Cada tono abarca 18 números de los 36 en total, sin contabilizar el cero o doble cero. Es decir, las chances de tener éxito cuando se hace una apuesta de color es del 50%, haciendo que las apuestas sean más parejas. Si en la ruleta hubiera tres tonos, las chances no serían las mismas, haciéndola lucir menos atractiva a la hora de jugar. El sistema binario es la piedra clave popular y simple.
En general, el hecho de que la ruleta tenga casillas rojas y negras es cuestión de lograr un diseño atractivo e influir psicológicamente en el jugador. No es algo de estética, sino el producto de una evolución histórica que ha intentado darle más dinamismo y equilibrio a las probabilidades de éxito de los jugadores.
Ambos colores generan un contraste perfecto, haciendo que el ritmo de juego sea más rápido, algo clave a la hora de hacer apuestas. Esto permite que los aficionados de cualquier nivel puedan idear estrategias claras. El cero, con un tono verde, es la excepción y el margen que tiene el casino, también considerado como ventaja.