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La Plaza de Armas de la Escuela de Suboficiales de la Armada (ESSA) fue el escenario donde se realizó la ceremonia de entrega de uniformes y la jura de la bandera de los aspirantes de la Promoción 129°.
El acto fue presidido por el Director General de Educación de la Armada, Contraalmirante Eduardo Ignacio Llambí, acompañado por el Director de la ESSA, Capitán de Navío Eduardo Javier Mateo.
Además de autoridades navales, Plana Mayor, dotación y personal civil de la ESSA, estuvieron presentes invitados especiales y familiares.
Tras el ingreso de la Bandera de Guerra y de las autoridades al lugar de ceremonia, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino. Acto seguido, el capellán del establecimiento, presbítero Agustín Rodrigo Cañamero, realizó una invocación religiosa y bendijo los uniformes.
A continuación, el director del establecimiento hizo uso de la palabra. “Nos reunimos hoy, en este día tan significativo y que la Argentina lleva grabado en el alma, para rendir un justo y sincero homenaje a nuestra bandera, símbolo patrio que encarna la historia, los valores esenciales y las más altas aspiraciones de la República Argentina. En esta fecha patria, recordamos con profunda gratitud, respeto y admiración al General Manuel Belgrano, su ilustre creador, cuyo legado perdura en el corazón de cada argentino”, inició.
Dirigiéndose a los aspirantes de 1° año, agregó: “Están ante un momento trascendental en su incipiente carrera naval. Del mismo modo, al recibir hoy el uniforme de gala, ese que los identifica plenamente como miembros de nuestra amada institución, deben comprender que son ustedes, con su carácter, su espíritu, su valor y su entrega, los que darán vida, sentido y honor a cada hilo de este uniforme que hoy visten (…) Este uniforme los abraza, pero también los compromete a llevarlo con la más alta dignidad, a honrarlo en cada instante de su labor naval y en cada paso de su vida personal. Que su comportamiento eleve siempre el nombre de nuestra institución”.
“Tengan presente que honrar la bandera con la propia sangre es un destino que Dios tiene reservado solo para unos pocos. La mayoría de ustedes la honrará día a día, no en un único momento épico, sino en la suma de días comunes vividos con extraordinaria dedicación, a través del trabajo anónimo y silencioso, manteniendo una vida digna y cumpliendo fielmente con cada una de sus responsabilidades. Eso también es heroísmo, eso también es hacer patria”, concluyó el director de la ESSA.
Tras las palabras, el Capitán Mateo les tomó juramento a la bandera a los aspirantes de 1° año, quienes respondieron con un fuerte “Sí, juro”.
La ceremonia llegó a su fin con el desfile de los aspirantes por la Plaza de Armas y la entonación de la Marcha de la Armada.
Visita de familiares y amigos
Familiares y amigos de los aspirantes, llegados desde distintos puntos del país, compartieron su emoción y orgullo al acompañar este importante paso en la formación de los futuros suboficiales durante la ceremonia de jura de fidelidad a la bandera.
El aspirante Lukas Quintana Díaz, oriundo de Trelew, recibió el abrazo de su madre Yessica, de su abuela Mónica y de su hermano menor Aaron, quienes residen en Punta Alta. “Cuando grité el Sí, juro, sentí una felicidad indescriptible y se me vinieron a la memoria todos los momentos vividos desde aquel primer día que arribé a esta Escuela”, resaltó Lukas.
“Orgullo y se me explota el corazón de verlo con el uniforme y jurando a nuestra bandera- dijo Mónica-. Es lo máximo, estábamos muy ansiosos de que este día llegará. Y finalmente llegó”. Su hermano Aaron, de 12 años, agregó: “Es un orgullo que mi hermano integre la Armada y defienda la bandera. Siento un cariño y una admiración muy grande por él”.
Con lágrimas en los ojos y enfundados en un abrazo, Nicolás Márquez y su esposa Vanesa se hicieron presentes para el juramento de su hija Luciana. “Siento mucho orgullo por haber llegado hasta acá y feliz por jurar a mi bandera”, destacó la aspirante.
Por su parte, su padre destacó: “Como ex integrante de la Armada, no tengo palabras para describir este momento. Verla con el uniforme, me emociona muchísimo y es un enorme paso para su vida personal y profesional”.
Laurentina viajó desde la provincia de Tucumán para abrazar a su hijo, el aspirante de 1° año Emanuel Sánchez. “Cuando lo dije, se me puso la piel de gallina al gritarlo. Se te vienen a la mente muchas imágenes, especialmente de los seres queridos. Es difícil explicarlo con palabras”, dijo Emanuel, profundamente emocionado.
Por su parte, Laurentina resaltó el orgullo y la satisfacción de poder haber llegado para este momento. “La verdad que nunca pensé en una ceremonia de semejante magnitud y, a la vez, tan emotiva. Verlo a mi hijo jurando la bandera caló muy hondo en mis sentimientos y en mi corazón; estoy muy emocionada y el esfuerzo y sacrificio valió la pena”.