SALUD | NOTICIA FECHA: 15/05/2017
El 38% de las personas con adicción al juego tiene menos de 40 años

Ludopatía: una adicción en franco crecimiento entre los jóvenes

Ludopatía: una adicción en franco crecimiento entre los jóvenes

El 38% de las personas con adicción al juego en la provincia tiene entre 18 y 40 años. Y si se extiende la estadística, puede observarse que seis de cada diez está en plena edad laboral, es decir, transita la franja de los 20 a los 50.

Estos datos a los que accedió DIB se desprenden del programa provincial de Prevención y Asistencia al Juego Compulsivo, que creó la Agencia de Lotería de la Provincia de Buenos Aires en 2005 y que desde entonces atendió a unas 7.400 personas. La problemática se presenta casi en la misma proporción entre hombres y mujeres: ellas representan el 47% del total y los varones, el 53.

"A diferencia de lo que se cree, la mayoría de las personas que juegan de manera compulsiva están activas laboralmente y son jóvenes. La proliferación de la apuesta online y del juego virtual tienen que ver con esta tendencia", afirmó a DIB el psicólogo Gastón Gagliardi, del centro de atención a la ludopatía en Morón, uno de los diez que tiene el programa.

Es que de acuerdo con las estadísticas, el 52% tiene un trabajo fijo en relación de dependencia y el 20% se desempeña como autónomo.

Sólo el 8% es jubilado o pensionado y los demás se reparten entre desocupados (7%); amas de casa (11%) y estudiantes (1%). Asimismo, el 38% completó los estudios secundarios, un 11% obtuvo un título terciario y un 6%, universitario.

"La ludopatía es una adicción silenciosa y socialmente también está silenciada", sostuvo por su parte la psicóloga especializada en juego compulsivo, Débora Blanca.

En diálogo con DIB, la especialista explicó que al ser una adicción a una conducta y no a una sustancia, el cuerpo no delata la problemática. "No se produce un deterioro físico que pueda servir como indicador para el entorno, por lo que pueden pasar muchos años hasta que los familiares se den cuenta de lo que sucede, y cuando eso ocurre suele ser muy tarde", agregó.

Los tratamientos

El programa de la Provincia cuenta con centros de atención en Tandil, Necochea, Mar del Plata, Olavarría, Pergamino, Bahía Blanca, Avellaneda, Vicente López, La Plata y Morón, donde se atienden pacientes de manera individual y grupal.

Gagliardi señaló que atrás de una adicción siempre hay una patología de base. "Puede haber una depresión profunda, trastornos de ansiedad y duelos patológicos". Por su parte, Blanca, autora de libros y artículos sobre la problemática, agregó que también pueden existir "cuestiones hereditarias, con hijos que repiten las conductas compulsivas de sus padres".

Para Blanca, "hay tantos tratamientos como personas adictas". Y amplió que "en la mayoría de las ocasiones el adicto minimiza la gravedad de lo que le sucede, hasta que le pasa algo muy fuerte que lo mueve a iniciar un tratamiento: pierde todo, lo echan del trabajo, se separa, se rompen vínculos, se distancia de sus hijos".

Sucede que la adicción no sólo afecta a la persona que juega.

También interfiere en sus relaciones con los seres queridos. De acuerdo con las cifras del programa de Lotería, el 37% de los atendidos por juego compulsivo son casados, el 23% solteros, el 20% separados y el 7% viudos.

El programa de atención se completa con un teléfono (0800- 444-4000) al que se puede llamar para pedir ayuda. En el 69% de los casos es el mismo jugador el que se comunica. Sólo en el 14% lo hace la pareja y en el 6% los hijos.

El juego, en aumento

Los 46 bingos y 11 casinos bonaerenses representan un negocio de unos $ 12.000 millones, sobre el que la Provincia se lleva casi la mitad.

La Asociación de Loterías Estatales Argentinas (ALEA) registra más de 25 mil puntos de venta de quiniela, más de 400 salas de juego y unas 81 mil máquinas tragamonedas en total. En la provincia trepó del año 2003 de unas 6.500 máquinas alrededor de 23 mil en la actualidad.

Por ejemplo, una ciudad como Pergamino de 105 mil habitantes, recibe en su bingo unas 25 mil personas por semana para jugar en algunas de sus 750 máquinas tragamonedas.

"La propuestas del consumo agravan la problemática. Hay bingos a la vuelta de la esquina y desde hace algunos años existe una proliferación de salas de juego. Los bingos se encuentran abiertos a toda hora. Y en algunas localidades chicas no hay muchos espacios de esparcimiento", señaló Blanca. Y añadió: "Jugar no es malo, tiene que ver con lo creativo, con la posibilidad de crear, de divertirse. El problema la vulnerabilidad, y eso se utiliza como vía de escape a otros problemas emocionales".

De acuerdo con las estadísticas de la Provincia, el lugar de juego preferido es el bingo, en el 81% de los casos. Le sigue el casino con el 14%, las agencias con el 3% y el hipódromo en el 2%.

En noviembre del año pasado, el Gobierno provincial prohibió el uso de tarjetas de crédito y débito, las transacciones electrónicas, préstamos de dinero contra entrega de documentos, cheques o empeño de bienes en salas de juego en casinos, bingos, hipódromos y agencias hípicas, que contribuyen a que "el apostador pueda en forma compulsiva endeudarse para continuar jugando".

Tragamonedas, primero en el ranking

El juego que más adicción genera es sin dudas las tragamonedas: el 64% de quienes se acercan a los centros de atención dice apostar compulsivamente en estas máquinas. "Esta preferencia tiene que ver con dos cuestiones: una es la velocidad de respuesta en la apuesta, que no tiene por ejemplo la ruleta o la quiniela, donde hay que esperar un determinado tiempo hasta saber si se gana o no. Y otra, es el estímulo visual que genera la pantalla", explicó Gagliardi.

En orden de predilección le siguen la ruleta electrónica en un 13% y la ruleta tradicional en un 8,5%, el bingo en un 4,7%, la quiniela en un 2,6, y por último las carreras de caballos, en un 1%.

"Los dispositivos tecnológicos tienen una estructura intrínseca de pantallas, colores y palabras amigables. Si uno observa a una persona que juega compulsivamente en estas máquinas se da cuenta que no cambia su gestualidad, están hipnotizada frente a la pantalla y se produce como un efecto de adormecimiento", agregó por su parte Blanca.

"Con las tragamonedas, el jugador se hace adicto a esa sensación que tiene desde el momento que hace la apuesta hasta que aparece el resultado. Y como ese lapso es muy corto, facilita la repetición, por lo que vuelve a apostar una y otra vez", finalizó.


© 2006 - 2017 DESARROLLADO POR DATTAWEB24.COM.AR - PUNTA ALTA
SE PERMITE LA UTILIZACIÓN TOTAL O PARCIAL DE LOS ARTÍCULOS SÓLO CITANDO LA FUENTE
BERNARDO DE IRIGOYEN 774 - 8109 - PUNTA ALTA
elrosalenio@elrosalenio.com.ar