Política | Policiales | Deportes | Interés | Gremiales | Sociales | Culturales | Educación | Whatsapp | Nacionales | El Mundo | Regionales | Religión | Economía | Salud | Edictos | Clima | Feriados 2025 | Diarios Nacionales | Videos
Este 6 de febrero se cumplen 91 años de la creación y conformación de la primera comisión directiva del Club Náutico Punta Alta. La institución, nacida en Arroyo Pareja, hoy tiene su sede en Villa del Mar desde 1952. Cómo fue su creación, donde funcionaba antiguamente y por qué se trasladó a Vila del Mar. Enterate en esta nota, con información de El Archivo Histórico Municipal.
El Club Náutico Punta Alta nació a instancias de un grupo de vecinos amantes del mar, que estaban asombrados por la falta de una institución dedicada a difundir los deportes náuticos en una ciudad que había surgido en torno a las actividades marítimas. Por ello decidieron realizar una convocatoria al vecindario en general para sentar las bases de una institución que tuviese por finalidad la práctica deportiva acuática.
El 6 de febrero de 1934 se reunieron en el local de la Escuela Industrial y nombraron a una Comisión Directiva definitiva: Presidente Nucin Tarich, Vicepresidente Fortunato Alimonda, Secretario Calixto Barbieri (h), Prosecretario Carlos Fuchs, Tesorero Clemente Nieto, protesorero Nazareno Trillini, vocales Leonardo Turi, Atilano Díaz y Francisco Balbín.
El club se propuso como objeto principal fomentar y practicar toda clase de deportes náuticos de aficionados, propulsar la cultura física acorde a las actividades náuticas y fomentar la preparación del deportista amateur, sobre todo de niños y jóvenes.
Ya en octubre de 1934, lograda la donación de las tierras, se comenzó con la demarcación de los 350 m2 cedidos en un principio.
Se elige nueva comisión directiva, nombrándose Presidente (“Comodoro”) al Dr. Juan Carlos Aguirre. El local de reuniones era la sede de la Sociedad de Fomento Punta Alta, rutina que se extendió hasta la década de 1960.
Para enero de 1935 el Club recibió de la Base Naval una valiosa donación: el edificio de madera que ocupó el ex Hotel Colón, ubicado en la zona naval y varias embarcaciones que fueron destinadas para el uso de los socios. Una de ellas se restauró, convirtiendo la en un cutter (embarcación con aparejo de dos velas en proa). De inmediato se comenzó a trabajar en el armado de la casilla de madera, futura sede social de la institución. Para tal fin se necesitaron fondos, obtenidos a través de bonos contribución y veladas cinematográficas.
El 16 de febrero de 1936 se fijó la fecha de la inauguración de la sede social en Arroyo Pareja. Para tal fin la comisión directiva gestionó el arreglo del camino de acceso colocando letreros indicadores que permitieran al público llegar al lugar y tramitó con la empresa de ómnibus Farroni Hnos. para que ese día cambiaran el recorrido habitual hacia Arroyo Pareja y pasara frente al portón de entrada del Club.
La primera actividad que reportó gran fascinación en el público fue una excursión marítima a Cuatreros a principios de abril de 1936. Destinada a los socios y sus familiares, la convocatoria fue sorprendente.
Mientras tanto, las obras continuaron. Se dotó a las instalaciones de agua corriente, vestuarios, tinglado para el resguardo de las embarcaciones. En una franja de terreno cedida por la empresa del puerto comercial se instalaron duchas y bancos con toldos en la playa, una red para las aguas vivas y glorietas para el camping a usar por los asociados, cancha de bochas y amarraderos para las embarcaciones. Desde un primer momento las instalaciones contaron con un empleado con funciones de cuidador, que residía en las instalaciones y se encargaba también de su mantenimiento.
Una de las preocupaciones fundamentales del club fue la adquisición de embarcaciones. Muchas fueron donadas por la Base Naval, otras compradas y otras mandadas a construir; pero todos los años era tema de preocupación ya que el número disponible era escaso para la cantidad de socios. Es por eso que continuamente se emitían bonos contribuciones para recaudar fondos y destinarlo para tal fin.
No sólo las embarcaciones apostadas en el muelle del club eran de su propiedad sino también de los socios, donde cada bote tenía su ubicación asignada. En cuanto al uso de los botes existían normas de uso que debía cumplirse para cada uno de ellos:
El Club Náutico contaba con un lema “El Club es de los socios y para los socios, el derecho del socio termina donde principia el de los demás”. En las asambleas se trataban continuamente los temas relacionados con el estricto cumplimiento del reglamento, que comprensiblemente se iba aggiornando según la época. Había un reglamento para el uso del salón, uso de embarcaciones e incluso la vestimenta que se debía usar. En marzo de 1940 en el artículo 52 se detallaba el uniforme oficial del Club que debían llevar al momento de utilizar una embarcación: “a) Pantalón blanco largo, camisa blanca de sport, saco azul marino, gorra almirante con la insignia del Club, zapatos blanco blando y corbata con colores del club
El escudo y los colores del club
En la Asamblea Extraordinaria del 10 de marzo de 1940 se trató el cambio de estatuto. En su artículo 31 disponía “los colores del Club serán: azul y blanco, y su gallardete tendrá un círculo blanco dividido en cuatro zonas por medio de una franja roja de un centímetro de ancho, en cada una de las zonas llevará una letra (CNPA) que serán las primeras que componen el nombre del Club – estas letras serán de color negro” [3].
Traslado de sede social a Villa del Mar
Para abril de 1947 la nacionalización de los activos de empresas de origen francés, ya se había hecho realidad, el Puerto de Arroyo Pareja quedó en manos del Estado que a su vez lo traspasó al Ministerio de Marina, que inició un proceso de desalojo de los ocupantes de las tierras tanto del puerto comercial como de los alrededores. Si bien se realizaron tratativas con ayuda de la Liga Naval Argentina, la resolución fue definitiva. Bbajo oficio nº 954 del expediente 6084/47 el Ministerio de Marina informaba que debían estar listos para el desalojo al momento que les fuera solicitado.
Ante esta situación se presentó una gran oportunidad para continuar con el club. Gabriel Ganuzza Lisarraga, propietario de las tierras del floreciente balneario Villa del Mar, ofreció una fracción de terrenos frente a la costa en carácter de concesión gratuito por el término de 10 años, prorrogable por diez años más y con opción de compra a $ 10 el m2. Sin dudarlo aceptaron su propuesta. Como el desalojo debía ser de inmediato, para diciembre de 1947, ya habían trasladado lo necesario y la infraestructura que no se iba a utilizar se terminó rematando.
El nuevo inicio en Villa del Mar llevó a que por varios años se trabajara en pos de la recolección de los fondos necesario para la construcción de la nueva sede a través de bonos contribución y la donación tanto de material como de dinero por parte de los asociados e instituciones de la ciudad de Punta Alta. En ese mismo momento estaba en construcción la sede del Club Tiro Federal quien aportó gran cantidad de materiales de construcción. Las instalaciones ya no serían de madera, sino de ladrillos, más estables. Las obras incluyeron, casa para el cuidador, vestuarios, baños, salón para reuniones sociales, duchas y galpón para los botes. Recién en el año 1952 bajo la presidencia del Dr. Enrique Bianco, la obra fue inaugurada oficialmente. Los actos se llevaron a cabo el día 6 de diciembre con un gran baile en el salón, amenizado por la orquesta típica Sureña, y el domingo 7 de diciembre con un asado a la criolla.
En el lapso de tiempo que llevó construir la sede también se procuró la forestación del lugar, el relleno de la parte baja del terreno, el pedido de ayuda a la Base Naval para la realización de un dragado, que permita formar un pequeño canal que llegara a las inmediaciones del club y así poder acceder de mejor forma las embarcaciones al mar. También se adquirieron más lotes a un precio muy conveniente ofrecidos por el Sr. Ganuzza Lisarraga, 5 lotes a $ 10 mil, con una entrega de $ 500 y el resto pagadero en mensualidad durante 9 años y medio. Y años más tarde otra porción en la misma manzana. En vista de la generosidad de Ganuzza, se lo nombró socio honorario de la institución en agosto de 1952.
Sin duda hay que destacar la ayuda brindada por la Base Naval que colaboró permanentemente aportando subsidios como material: maderas, durmientes, chalecos salvavidas, rieles y zorras del ferrocarril, todos elementos para la construcción del muelle, préstamo de diversas embarcaciones como así también la donación de algunas de ellas.
Fragmentos del documento publicado por la profesora Romina Amarfil de El Archivo Histórico