INTERÉS GENERAL | NOTICIA FECHA: 04/03/2019
Será su mayor travesía y aguardará hasta el verano en Ushuaia

El Galileo se prepara para viajar a base Esperanza en la Antártida

El velero oceánico “Galileo” de la Fundación Malvinas Argentinas con su llegada al puerto de Ushuaia inició una nueva etapa que lo llevará a alistarse para una gran travesía en el verano 2020: navegar hacia la base Esperanza, en la Antártida Argentina.

De esta manera la embarcación de 11 metros de largo amarró en el muelle del club náutico AFASyN y aguardará allí buena parte de 2019 a la espera de iniciar el mayor desafío para la nave y su tripulación.

A mediados de enero partió del puerto de Ingeniero White y tras 18 jornadas concluyó exitosamente su periplo 2019,  que incluyó un paso por Isla de los Estados, donde la expedición de siete tripulantes fundó una biblioteca temática en el mítico Faro del Fin del Mundo, y en un viaje que también sirvió para regresar a Tierra del Fuego una imagen de la Virgen de Malvinas.

El líder de la expedición y dueño del barco es Nilo Navas, un profesor de economía y ex integrante de la tripulación del Crucero General Belgrano, hundido durante el conflicto bélico con Gran Bretaña de 1982.

Navas se mostró emocionado por la culminación de la aventura que había comenzado el 14 de enero en el puerto de Ingeniero White, y que se demoró seis días por cuestiones meteorológicas y porque el Galileo tuvo que auxiliar a otra embarcación en alta mar.

“La navegación fue un poco más extensa de lo planificado pero ello es bastante común en estas latitudes. Tuvimos que entrar en distintos puertos y cerca de Puerto Camarones (Chubut) nos detuvimos para remolcar durante 12 horas a otro velero de Buenos Aires que venía con inconvenientes”, relató.

El Galileo también enfrentó sus propias tempestades: cerca de Puerto Deseado, un viento de frente los hizo retroceder 50 kilómetros y los obligó a guarecerse un día en el puerto, mientras que ingresando al Canal Beagle, otro temporal con ráfagas de 80 nudos los forzó a detenerse en Bahía Aguirre.

Al capitán Andrés Antonini, que se desempeña en la Armada Argentina, el contramaestre Mario Monserrat, el piloto Damián Galera y el navegante Facundo Antonini, además de Navas, se sumaron en Puerto San Julián otros dos miembros de la Fundación Malvinas: Héctor Matos y Diego Promenzio.

El velero transportó hasta Ushuaia una imagen de la Virgen de Malvinas, que había sido llevada desde la ciudad en 2017 a pedido de la Comisión Nacional de Familiares de ex Combatientes para realizar una peregrinación por todo el país.

Cuando la expedición llegó a Isla de los Estados, los tripulantes realizaron una procesión de un kilómetro en medio de turbales y ascendieron hasta los 60 metros de altura en que se encuentra el Faro del Fin del Mundo, para fundar la biblioteca “Héroes de Malvinas 1982”.

“Dejamos 150 libros relacionados con temas de soberanía que nos donaron desde todo el país y del exterior. Fue una experiencia inolvidable”, recordó Navas.

En el mismo sitio, la expedición participó de una invocación religiosa efectuada a través de una comunicación de radio por el capellán de la marina Pablo Caballero, desde el rompehielos Almirante Irizar que se encuentra reabasteciendo bases antárticas.

“Luego continuamos hacia Puerto Parry e iniciamos el cruce del estrecho de Le Maire (separa Isla de los Estados de Tierra del Fuego). Fue una navegación muy dura pero cada tripulante cumplió su misión. Todos hacíamos guardia y cumplíamos las órdenes del capitán”, contó el veterano de guerra y líder de la expedición.

Los tripulantes del Galileo participaron el mismo viernes de la ceremonia en que la imagen de la virgen fue devuelta a su lugar original, en el monumento nacional a los caídos en la guerra de 1982, ubicado sobre la costa de Ushuaia.

“Este barco estuvo en las Islas Malvinas antes de que yo lo adquiriera, y ya ingresó a todos los demás puertos de la Patagonia. La idea es completar esa travesía llegando a la Antártida”, adelantó Navas, quien ya recorrió 8000 millas náuticas con el velero, 1200 en este viaje.

“Siento que este barco es como mi casa. Siento que su tripulación tiene un corazón de acero y que todo es posible. Estoy muy orgulloso”, culminó emocionado el ex combatiente de Malvinas.


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